Soy fotógrafo. ¿Realmente necesito un sitio web?

Escribo este artículo en respuesta a una pregunta que varias personas me han hecho:
¿Por qué todo fotógrafo debería tener su propio sitio web?
La respuesta es simple. Al igual que cualquier otro profesional que vende productos o servicios, el fotógrafo necesita un escaparate donde mostrar su trabajo. He escuchado a algunos colegas decir que vende más el que tiene un local visible, bien decorado y bien ubicado. Vende más quien tiene un lugar dónde mostrar la calidad y variedad de su trabajo.
Pues bien, un sitio web es justamente eso: un lugar donde mostrar a cada cliente potencial la calidad de nuestra fotografía y la variedad de servicios fotográficos que ofrecemos. Pero va más allá. A diferencia del local, que suele estar abierto sólo en días y horas hábiles, nuestro sitio web está disponible 24 x 7 los 365 días del año. Tus clientes pueden visitarlo a la hora que quieran, desde donde quieran. Eso es bueno para el negocio.
Además, como en toda galería, tú eliges qué fotografías quieres mostrar a tus clientes potenciales. Y ellos pueden admirarlas a su antojo, durante el tiempo que quieran. No es como un teléfono, en el que, si bien, puedes traer una gran cantidad de imágenes, no se los prestas para que vean las fotos a sus anchas, ¿o sí?
¿Qué es y cómo se consigue un sitio web?
Para empezar, habrá que definir algunas cosas, para evitar confusiones o malos entendidos. Un sitio web es como un libro, que contiene varias páginas. Cada página contiene las imágenes e información que resulten pertinentes para que el fotógrafo pueda vender mejor su trabajo.
La primera se conoce como página de inicio, que es como la tarjeta de presentación. Ésta es, quizá, la más importante de todas las páginas, pues de lo que muestres aquí dependerá que el cliente siga navegando el sitio o no.
Luego vienen algunas páginas comunes a muchos sitios web, como Acerca de, Servicios, Galería, Blog y Contacto. Cada una de éstas es importante en su propia dimensión.
A la gente le gusta saber con quién trata, así que una buena página de Acerca de que no sea sólo tu currículo resulta útil. Conviene incluir un retrato tuyo en ella.
La página de Servicios debe mostrar todo aquello que estés dispuesto a ofrecer a tus clientes, con descripciones claras y precios a la vista. La mayoría de los negocios fallidos son porque el cliente no supo, de entrada, cuánto le costaría el producto o servicio. El insistir que el cliente se comunique contigo para que puedas hacerle una cotización da la impresión de que o no sabes cuánto cobrar o eres de los que piensan que la pedrada depende del tamaño del sapo.
La Galería es una sección obvia en el sitio web de un fotógrafo. Sólo asegúrate de hacer una selección minuciosa de las fotografías que deseas mostrar y mantén el número de imágenes en un nivel que sea fácil de navegar. Demasiadas fotografías tienden a fastidiar al posible cliente. En todo caso, si es el cliente quien pide ver más imágenes, ya puedes hacer una cita y mostrárselas en tu computadora o en una tableta. No se recomienda el teléfono para ello, pues una buena imagen en una pantalla pequeña puede producir un resultado contrario a lo esperado.
El Blog es algo opcional, pero recomendable. En él puedes publicar artículos como éste o fotos de los trabajos que hayas realizado recientemente. Eso sí, si no piensas actualizarlo con frecuencia, mejor no lo empieces. No hay nada más desagradable que leer un artículo interesante, volver por más y darse cuenta que el autor no ha vuelto a publicar nada. Debe haber una publicación por lo menos una vez cada dos semanas.
Finalmente, la página de Contacto es otra de las más importantes. Aquí es donde el cliente tiene la oportunidad de enviarte un correo, pedir informes o, incluso, contratarte. Asegúrate de que esta página contenga todos tus datos de contacto que desees compartir, como dirección y teléfono y, si usas un formulario, que contenga todos los campos que te brinden la información que tú necesites. Esta página es una “llamada a la acción” y debe estar ligada con todas las demás páginas de tu sitio. El cliente debe poder comunicarse contigo en cualquier momento, con un solo clic.
Desde luego, puedes agregar otras páginas. De hecho, prácticamente todas las que quieras. Eso dependerá de la cantidad de información a la que quieras que tus clientes tengan acceso. Lo que no hay que perder de vista es que tu sitio sea fácilmente navegable, que el usuario no tenga que brincar de una liga a otra y a otra y a otra para encontrar la información que busca. En eso te puede ayudar la persona que vaya a realizar el diseño de tu sitio. Y esto nos lleva a otro aspecto importante.
¿Cómo se consigue un sitio web?
Hay muchas formas de conseguir un sitio web, desde los proveedores que ofrecen sitios basados en plantillas, como Wix o Arcadina, hasta los que elaboran un diseño basado en tus propios gustos y necesidades. Los precios, desde luego, varían con el tipo de servicio.
En cuanto a los sitios gratuitos, que también los hay, no los recomiendo para un profesional, pues generalmente incluyen algo de publicidad (para que pueda ser gratuito) y no tiene nada de profesional que en tu sitio web aparezca publicidad de alguien más.
Los sitios basados en plantillas, como Wix y Arcadina, son justamente eso: un solo modelo para muchas personas. Y aunque algunos ofrecen una “amplia” variedad de plantillas o la “personalización” de tu sitio, tarde o temprano encontrarás que hay otro fotógrafo, quizá incluso muy cerca de ti, que usa la misma plantilla. Si tus fotos son únicas, ¿por qué conformarte con algo que se hizo para mucha gente?
Finalmente, pedir a alguien que diseñe tu sitio puede ser la mejor opción, pero también la más arriesgada. Hay muchos charlatanes ahí afuera tratando de cazar a quien se deje. La mayoría ofrece una infinidad de ventajas a un precio difícil de creer, pero luego te dejan a la deriva o no cumplen con lo ofrecido. También hay algunos que registran el nombre de dominio (www.tusitio.com) a su nombre, para mantenerte como cliente cautivo. Debes exigir que el dominio que elijas—que a veces cuesta trabajo decidir y encontrar—esté registrado a tu nombre. Si un proveedor te dice que no se puede, dale las gracias y aléjate. Te ahorrarás muchos problemas a la larga. Antes de contratar, asegúrate de que se trate de un proveedor serio, con experiencia, dispuesto a ver por tus necesidades y presupuesto sin sacrificar calidad.

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